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El Trole de Quito bajo la mirada de un europeo.

 

Por Torsten Walter LLM, redactor de Arbeit und Recht, Alemania.

 

Nuestras ciudades han desarrollado organismos complejos, comparables al cuerpo humano.  Tan importante como en el cuerpo humano es la circulación sanguínea, es en las ciudades el transporte.  Sin él, aquellas no pueden funcionar.  Lo que es en la circulación sanguínea un estrechamiento de las arterias, llevando hasta el infarto, es en la circulación urbana la retención causada por el exceso de transportes privados motorizados, llegando hasta el bloqueo total y la contaminación atmosférica intolerable ¿Qué medidas hay para superar esta miseria? Una es trasladar el transporte privado del automóvil a la bicicleta.  Esta medida ha sido tomado con mucho éxito, en varias ciudades de Dinamarca, Holanda o de las partes llanas de Alemania. Creando una excelente infraestructura para la circulación ciclística, con vías reservadas, preferencia de paso para las bicicletas y dispositivos seguros para encadenarlas, estas ciudades han logrado una mejora drástica de la situación de su transporte urbano.  Con buenas condiciones de  circulación, en bicicleta se logra fácilmente una velocidad media de 18 kilómetros por hora. Ya se ve la eficiencia de este medio de transporte. 

 

La otra posible medida es la creación de un buen transporte público. Pues: ¿Cuáles son las características de un buen transporte público?  Que sea un transporte con gran capacidad, un transporte que sea barato a fin de que toda la gente pueda utilizarlo.  Un transporte que sea sencillo, que se sepa fácilmente que hacer para llegar a un destino dado.  Tiene que ser seguro, tanto en referencia a la circulación como cuanto a la seguridad interna, contra el robo, la violación, la lesión corporal y también contra la simple molestia, por ejemplo por mendicidad agresiva.  Es necesario que puedan utilizarlo cómodamente los que más necesitan; los niños, las personas de la tercera edad y los discapacitados.  Que sea un transporte rápido, porque el tiempo cuenta en la vida de hoy.

 

Un buen transporte público es fiable, no hay interrupciones inesperadas.  Su comodidad es alta, lo que significaría que la temperatura en el coche no sea ni muy alta ni muy baja, que no se columpie ni salte ni frene violentamente y que el aire sea puro.  Se exige de un buen transporte público que presente una imagen agradable tanto al interior como al exterior  para que la ciudad pueda estar orgullosa de su transporte público y que el sentido de la belleza esté satisfecho.  Para ser atractivo, tiene que circular no solamente en tiempos y lugares con gran afluencia, sino también en barrios apartados y fuera de los tiempos normales.  Finalmente, uno de los puntos más importantes: ¡Un buen transporte público contamina el medio ambiente lo menos posible, ya sea por gases de escape o por ruido!.

 

Esta descripción de un buen transporte público es la descripción de un ideal.  En que grado ha conseguido este ideal es un criterio del estado de desarrollo de una comunidad.  Se debe decir que muchas de las características de un buen transporte público, como están descritas ahora mismo, son lo mejor cumplido por el tranvía. Por una ley de la física, la fricción entre rueda y riel es muy inferior a la fricción entre neumático y asfalto. Por eso, el tranvía necesita el mínimo de energía lo que significa una ventaja ecológica y de eficiencia.  Alguna vez Quito poseía un tranvía.  Inaugurado en 1914, circulaba de la estación del ferrocarril por las calles Maldonado y 10 de Agosto antes de subir a la Colón hasta su terminal en el cruce Colón / 6 de Diciembre. Por un error histórico, en muchas ciudades en todo el mundo el tranvía fue abolido a favor del autobús.  En Inglaterra por ejemplo, donde había habido muchas docenas de sistemas de tranvías, al principio de los años sesenta con excepción del de Blackpool  ¡Todos eran abolidos!  Quito tampoco escapó de este triste error:  En 1946, el tranvía fue abolido.  Para la circulación quiteña siguieron años de anarquía creciendo con el aumento de la ciudad y el incremento de la motorización.  Cuando llegué a Quito a fines de enero para aprender español, mi primera impresión del tráfico era la de un país del tercer mundo:  Un caos de coches y buses a menudo decaídos, ruidosos, adelantándose unos a otros, con pocas paradas oficiales, oliendo, expeliendo gruesas nubes de hollín negro, sin recorrido evidente.

 

¡Que sorpresa fue entonces el trolebús! El contraste no podría ser más grande.  Sin ruido ni olor,  con tres recorridos que se comprenden fácilmente, con paradas que permiten una entrada sin escalones, así que los coches son accesibles para sillas de ruedas y cochecitos de niños, con salas de espera para protegerse contra la lluvia y que ofrecen teléfonos, con su carril reservado, así muy rápido, cada unidad con una capacidad de 180 personas porque se trata de coches grandes, articulados, con personal bien formado y atento, choferes que saludan a los viajeros y anuncian las paradas...  El Trole corresponde a la mayoría de las características de un buen transporte público descritas arriba.  Forma una espina dorsal de 11,2 Km. con 39 paradas y dos estaciones terminales, El Recreo en el Sur y la “Y�� en el norte.  ¡De un nivel bastante bajo,  Quito llegó, con un paso gigantesco, hasta el frente del progreso, con un sistema que podría servir como modelo para muchas ciudades, también en Europa! Por eso, no es nada sorprendente el enorme éxito que tiene el Trole.  ¡Más de 160 millones de personas transportadas desde la inauguración del 17 de diciembre de 1995 hasta enero de 1999 y más de 15 millones quinientos mil  kilómetros  recorridos por los 54 trolebuses, lo que corresponde a más de 27 veces la distancia entre la tierra y la luna!

 

Claro también que Quito no puede descansar sobre los laureles.  La segunda etapa de la construcción del trole está en marcha:  Se prolongará el recorrido en aproximadamente siete kilómetros en dirección sur y norte respectivamente, hasta llegar a dos nuevas estaciones:  Quitumbe en el sur y la Ofelia en el norte. Se añadirán 29 nuevas paradas, después de la ampliación el sistema dispondrá de un recorrido de 25 kilómetros que podrán recorrerse sin cambiar en aproximadamente una hora y media.  Desde la nuevas estaciones, una flota de buses alimentadores abastecerá los sectores extremos de la ciudad.  Se adquirirán 104 nuevos trolebuses con algunas mejoras respecto de los presentes.  Tendrán por ejemplo el cofre que contiene las partes eléctricas sobre el techo en vez de bajo del piso, lo que aumentará la fiabilidad al inundarse las vías. Sus motores auxiliares a diesel serán más fuertes que los de la primera generación.  Tendrán 230 KW, el mismo que el motor eléctrico, en vez de los 157 KW de los motores a diesel de los trolebuses de la última generación.  Me parece muy razonable esta mejora, porque ví los trolebuses en funcionamiento a diesel, atormentándose al extremo de sus fuerzas por las calles empinadas del Centro Histórico.  Dieron una impresión no mucho mejor que los buses a motor.  Verdaderamente ¡Gran parte del atractivo del sistema viene de su tracción eléctrica!  Según los planes, la segunda etapa estará lista en el año 2000.  Los primeros nuevos vehículos llegarán en mayo de 1999.

 

Para diseñar un recorrido para el transporte público, la forma larga de Quito es una ventaja.  Sin embargo, se siente la necesidad de más ejes paralelos al primero a fin de que el sistema sea fácilmente accesible para más gente.  Este también la ciudad lo obtendrá.  En efecto no se tratará de líneas del trole, sino de buses a motor de combustión interna, aunque la Coordinación General del Transporte Metropolitano dice que serán buses ecológicos.  Pero compartirá las otras características del sistema: el carril reservado y las paradas cómodas.

El primero irá desde  la Plaza Marín por la 6 de Diciembre hasta el cruce 6 de Diciembre / Río Coca, donde tendrá su estación y su taller.  35 buses articulados del mismo tamaño como los trolebuses abastecerán el recorrido con sus 15 paradas.  De la estación, habrá un servicio de enlace con la estación La “Y”. También ahí comenzarán 18 rutas de alimentadores.  Para ellas, 80 buses alimentadores están previstos.  Producirán este servicio las compañías privadas de transporte que ahora circulan en el recorrido.  Después de esta línea se construirá un tercer eje troncal del mismo tipo en la Av. América.

 

¿Qué conclusiones tengo de la imagen que me presente el trole en su forma presente y con los planes para el futuro?  Primero: Da ánimo. Muestra que con coraje, energía, buena voluntad y con un poco de ayuda de amigos, en este caso de España, que dio el crédito necesario (del cual también saca provecho, porque vinieron los trolebuses de España), si se pueden superar los problemas, si se puede tomar el futuro en las manos, también en Latinoamérica.  No es inevitable “la bajada al cuarto mundo”. Segundo:  Viene terminando en Europa un período de neoliberalismo, que siempre está repercutiendo, y que contenía, entre otras cosas, una amplia privatización de los servicios públicos. La privatización puede conseguir resultados positivos donde hay competencia y la garantía de un servicio adecuado, como es el caso en el sector telefónico de Alemania.  En otros casos resultan tarifas aumentadas y el empeoramiento del servicio.  Es el caso en el sector del correo de Alemania o del ferrocarril y de las centrales de abastecimiento de aguas de Inglaterra.  No siempre la privatización es el camino justo.  A veces la sociedad tiene que tomar las cosas en la mano.  ¡El trole en Quito es el mejor ejemplo! No cumple un servicio digno el sector privado en el transporte público, pero el municipio sí.

 

¿Tengo unas proposiciones para el transporte el Quito? Quizás dos.  Primero:  Una de las ventajas del Trole es que por causa de la línea aérea se puede ver donde pasa el recorrido.  La nueva línea por la 6 de Diciembre con sus buses a motor a combustión  no tendrá esta ventaja.  Mi proposición para compensar esto sería dar a su carril un color rojo y azúl (los colores de Quito) u otro color llamativo.

 

Segundo:  También tomad en consideración la segunda posibilidad de aliviar la carga del tráfico: la bicicleta, es muy popular sobre todo en la generación joven. ¡Seguro que hay posibilidades!

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